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Embarazo ¿Cómo puedo prepararme para el parto?

Embarazo ¿Cómo puedo prepararme para el parto?

El camino hacia el parto es una travesía emocionante, llena de cambios físicos y emocionales. Y, además, cada embarazo es distinto. Te lo digo yo que justo ahora estoy llevando mi tercero en el vientre. El cuerpo cambia y el paso del tiempo se hace sentir.

Durante el embarazo, tu cuerpo trabaja incansablemente para crear vida, y tú puedes apoyarlo con algunas prácticas sencillas que te ayudarán a sentirte más cómoda y a prepararte para ese momento tan especial sin importar si este es tu primer o cuarto embarazo. Siempre hay algo que tú puedes hacer para llegar mejor preparada a ese momento especial.

En este artículo te comparto algunas estrategias clave: 

Qué ejercicios son mejores en el embarazo

Ante todo, y siempre que el médico por alguna razón no te haya recomendado reposo, mantente activa.

Estar activa durante el embarazo no solo te ayudará a mantener tu bienestar general, sino que también puede hacer que el trabajo de parto sea más llevadero. Y te prepará para el postparto.

No tienes porque machacarte a hacer ejercicio físico y especialmente si esto es algo que no practicabas en tu rutina diaria anteriormente.

Ejercicios como caminar, nadar o practicar yoga prenatal son excelentes opciones pero bajo mi punto de vista no son suficientes. Debes añadir algo de ejercicio de fuerza y movilidad, y con esto no quiero decir que te apuntes a crossfit. Al igual que tonificar tu abdomen y llevar tu atención al suelo pélvico.

La clave está en la moderación y en escuchar siempre a tu cuerpo. Si un movimiento te resulta incómodo, ajusta la intensidad, el peso, la postura o cambialo por algo más suave. Recuerda que no se trata de exigir, sino de cuidar de ti y de tu bebé.

Cuando estés en tu rutina de ejercicios si sientes molestias recurrentes en la parte baja de la espalda o las caderas, combina tu rutina con ejercicios suaves en una pelota de ejercicio; te dará soporte mientras alivia tensiones.

A continuación te voy a listar los estiramientos y ejercicios de movilidad que me parecen imprescindibles para llegar preparada al parto. 

Estiramientos y movilidad para la preparación física al parto

Quizás no sea lo primero en tu lista de prioridades, pero hacerlo regularmente puede marcar una gran diferencia en cómo te sientes durante el embarazo y en el trabajo de parto.

Estos movimientos no solo mejoran tu flexibilidad y rango de movimiento, sino que también alivian dolores comunes, promueven la relajación y preparan tu pelvis para el nacimiento de tu bebé.

Beneficios de estirar y moverte durante el embarazo

  • Mejor circulación: Ayuda a reducir la hinchazón y lleva más oxígeno a tu bebé.
  • Menos molestias: Alivia el dolor en la parte baja de la espalda, la rigidez del cuello y los calambres en las piernas.
  • Mayor movilidad pélvica: P reparan tus músculos y articulaciones para el parto vaginal.
  • Relajación del suelo pélvico: Esto es clave, ya que no es tu suelo pélvico quien «empuja» al bebé, sino tu útero, el suelo pélvico es un tobogán que sí que tiene su función justo en el último momento del expulsivo para sacar la cabeza del bebé. Queremos que estos músculos estén relajados y preparados para facilitar el proceso.

Mis top 5:

  1. Gato-vaca o gato-caballo:
  • Cómo hacerlo: Desde la posición de cuadrucepia con manos y rodillas apoyadas, inhala arqueando la espalda hacia abajo (vaca) y exhala redondeándola hacia arriba (gato).
  • Por qué es útil: Fortalece, moviliza y flexibiliza la columna, alivia la tensión lumbar y mejora la postura.
  1. Pose del niño o mahometano
  • Cómo hacerlo: Desde la misma posición, junta los dedos de los pies y abre las rodillas hacia los lados. Extiende los brazos hacia adelante y baja la frente al suelo.
  • Beneficios: Alivia la presión en la espalda baja y las caderas mientras promueve la relajación profunda.
  1. Círculos de cadera con Fitball
  • Cómo hacerlo: Siéntate en una pelota de pilates y realiza círculos con las caderas en ambos sentidos.
  • Beneficios: Mejora la movilidad pélvica, reduce tensiones en las caderas y ayuda a posicionar al bebé.
  1. Cuclillas:
  • Cómo hacerlo: Colócate de cuclillas sin separar los talones del suelo, si lo necesitas coloca algo bajo los mismos para que puedan estar apoyados. Balancea tu peso de un talón al otro.
  • Beneficios: Mejora la apertura de la pelvis, permite trabajar la relación del suelo pélvico en esa postura.
  • Abre las piernas más que el ancho de tus caderas y baja lentamente en una sentadilla profunda, manteniendo el pecho elevado.
  • Beneficios: Relaja los músculos del suelo pélvico, mejora la apertura de la pelvis y prepara el perineo para el parto.
  • Nota: Si tienes molestias en el pubis, opta por una sentadilla apoyada o realiza la pose del niño con una pelota.
  1. Movilidad costal:
  • Cómo hacerlo: Colócate en cuadrupedia, y lleva una mano a tu nuca. Al espirar avanza con ese codo hacia el techo lo que te permita tu cuerpo. Al cabo de unas repeticiones cambia de brazo.
  • Por qué es útil: Moviliza la zona dorsal y costal y estira suavemente el pectoral.
  • Siéntate con las plantas de los pies juntas y deja caer las rodillas hacia los lados. Mantén la espalda recta.
  • Por qué es útil: Estira los músculos internos de los muslos y mejora la flexibilidad en la pelvis.

¿Cuándo empezar a moverte para tu preparación física al parto?

Sinceramente, desde antes de estar embarazada. Cuanto antes mejor, menos te costará hacer los ejercicios así como moverte y sabrás cómo realizarlos más adelante.

Si no quieres empezar en el primer trimestre, hazlo en el segundo, de verdad que cuanto antes mejor, siempre que los realices con una buena guía y no realices ejercicios agresivos y puedas adaptarlos a cada momento en el que te encuentres no hay ningún problema.

Desde luego que en el tercer trimestre resultan muy útiles pero si empiezas antes, mucho mejor. En esta etapa, tu cuerpo se está adaptando al peso del bebé y los músculos necesitan más flexibilidad y fuerza.

Consejo: Dedica a menos 10-15 minutos al día a tu tabla de ejercicios. Hazlo en un ambiente tranquilo y acompañado de respiraciones profundas para potenciar los efectos relajantes.

Y, por último, no te olvides de masajear la zona perineal. Marcará la diferencia en tu periné.

Masaje Perineal: Previniendo Desgarros y ¿Episiotomías?

El masaje perineal es una técnica sencilla que puede reducir significativamente el riesgo de desgarros durante el parto. No incluye el riesgo de episiotomía ya que se trata de una técnica operador-dependiente, lo que quiere decir que si quien te atiende te la quiere realizar o es el protocolo de ese hospital te la van a hacer, esté como esté tu periné.

Este masaje ayuda a relajar y aumenta la elasticidad del periné, la zona entre la vagina y el ano, que se estira mucho durante la fase de expulsivo, sobre todo cuando sale la cabeza del bebé.

¿Cómo realizar el masaje perineal?

  1. Comienza alrededor de la semana 34: Hazlo a diario, 5-10 minutos.
  2. Prepara el área: Lava bien tus manos y elige un lubricante de base acuosa o aceite especial para tu periné.
  3. Encuentra una posición cómoda: Puedes estar semi-sentada en el borde de la cama o de pie con una pierna apoyada en un taburete. O incluso que te lo realice tu pareja.
  4. Aplica la técnica:
  • Introduce el pulgar (o los dedos) en la entrada de la vagina.
  • Estira el tejido hacia abajo y hacia los lados en movimientos de «U».
  • A continuación realiza circulito con el pulgar y el índice transversalmente, en esa misma zona.
  • Por último, profundiza algo más tu dedo hacia un lateral y realiza presión y deslizamiento hacia afuera. Repite en el otro lado.
  • Realiza esto durante 5-10 minutos, sin causar dolor.

Además de los beneficios físicos, este masaje te ayuda a familiarizarte con las sensaciones de estiramiento, preparándote mentalmente para el parto.

El parto es una experiencia transformadora, y cada pequeña acción que tomes para cuidar tu cuerpo puede hacer una gran diferencia.

Incorporar estiramientos, movimiento consciente y prácticas de relajación te ayudará a sentirte más fuerte, flexible y confiada.

Si quieres que te guíe en esta etapa y quieres prepararte físicamente para el parto mira mi curso de Embarazo de Movimiento aquí o escríbeme a arantxa@arantxasaldise.com y vemos cuál es la mejor opción para ti.

ARANTXA SALDISE

ARANTXA SALDISE

Mujer, madre, emprendedora, fisioterapeuta, conferenciante, formadora, apasionada del deporte y de disfrutar la vida. Me encanta poder ayudar a otras mujeres a reencontrarse con su cuerpo en cualquier etapa de su vida ¿Te gustaría recuperar tu cuerpo y volver a ser tu misma? Escríbeme, yo te ayudo.

¿Qué tipo de ejercicio se puede hacer estando embarazada?

¿Qué tipo de ejercicio se puede hacer estando embarazada?

Mitos y realidades sobre el ejercicio físico durante el embarazo

El embarazo es una etapa de profundos cambios físicos y emocionales, y una de las mejores formas de cuidar la salud durante este tiempo es a través del ejercicio. Si esto de hacer ejercicio te ha resultado extraño es porque quizás tengas asociado que ejercicio y embarazo no pegan bien. No es de extrañar, ya que existen muchos mitos alrededor de la actividad física en el embarazo, lo cual provoca que a veces, como futuras madres, tengamos dudas o temores sobre qué ejercicios son seguros y cuáles podrían ser o provocar riesgo en el feto.

De hecho, hace poco me sucedió algo parecido con Marta, una alumna de mi curso online Tu gym pélvico, que seguía a su ritmo desde casa. Marta estaba contenta con los avances que notaba en su cuerpo, en especial sobre el control de las pérdidas de orina, pero un día me dejó un mensaje inesperado: “¡Creo que ya no voy a seguir avanzando en el curso!” La razón me sorprendió e hizo que se encendieran todas las alarmas en mi cabeza. Marta se había quedado embarazada y pensaba que debía dejar los ejercicios, cuando ¡no era así! Le recordé que, al contrario, mantener el trabajo en el suelo pélvico es fundamental en el embarazo y puede ser su mejor aliado para lo que está por venir. Agradecida, Marta decidió adaptar su rutina, ahora aún más motivada para esta nueva etapa.

En este artículo, explicaremos los beneficios del ejercicio durante el embarazo, desmitificaremos algunas creencias erróneas y detallaremos las recomendaciones para un entrenamiento seguro en cada trimestre. ¿Estás preparada? ¡Pues vamos a ello!

Beneficios del ejercicio durante el embarazo

Si algo tiene que quedar claro después de leer este artículo es que hacer ejercicio durante el embarazo no solo es seguro para la mayoría de las mujeres, sino que es altamente recomendable.

Mantenerse activa ofrece múltiples beneficios tanto para ti, como mujer y madre, como para el bebé. Hacer ejercicio ayuda a gestionar el aumento de peso, reduce el riesgo de complicaciones como la diabetes gestacional y la preeclampsia, y facilita el trabajo de parto.

Aquí, algunos de los beneficios más destacados:

  • Mejora de la circulación y la respiración: La actividad física regular favorece la circulación sanguínea y la oxigenación, lo que es beneficioso para el desarrollo del feto.
  • Fortalecimiento del suelo pélvico y la musculatura abdominal: Esto ayuda a reducir el riesgo de problemas como la incontinencia urinaria y facilita el trabajo de parto.
  • Reducción del estrés y mejora del bienestar emocional: El ejercicio libera endorfinas que ayudan a mantener el ánimo estable y a reducir el estrés, aspectos importantes para el bienestar de la madre y del bebé.
  • Facilita la recuperación postparto: Un cuerpo en forma durante el embarazo se recupera más rápido después del nacimiento, tanto en términos de resistencia como de tono muscular.

No obstante, es importante aclarar que, si bien la mayoría de las mujeres pueden realizar ejercicio, siempre es esencial consultar con el obstetra, matrona o fisioterapeuta antes de comenzar o continuar una rutina de ejercicios, especialmente en casos de embarazos de alto riesgo.

Mitos y realidades sobre el ejercicio durante el embarazo

Ya sabes que si por algo tengo presencia online es porque odio que las mujeres estén desinformadas. He visto bastantes “burradas” en consulta durante años que se podrían haber evitado con un poco de educación básica sobre nuestro cuerpo, suelo pélvico y lo que es bueno o no para ello.

Por eso en este apartado voy a echar por tierra algunas de las creencias más frecuentes las cuáles carecen de base consistente y no hacen más que confundir.

Aquí te desmiento algunos de los mitos más comunes:

Mito 1: “No se debe hacer ejercicio en el embarazo porque puede dañar al bebé”

Realidad: Muchos temen que el ejercicio, especialmente el de intensidad moderada o elevada, pueda dañar al bebé. Sin embargo, estudios han demostrado que, en embarazos saludables, el ejercicio es beneficioso tanto para la madre como para el bebé. La clave está en evitar ejercicios de alto impacto o aquellos que impliquen riesgo de caídas o golpes directos en el abdomen, como deportes de contacto.

En realidad se basa más en qué tan preparada estás tú para hacer ejercicio dependiendo del nivel que hicieras antes del embarazo.

Solo tienes que fijarte en las grandes atletas y como muchas siguen entrenando y compitiendo casi hasta término.

O, incluso yo, que me encanta el deporte, sigo entrenando y corriendo incluso estando embarazada. De hecho ahora mismo que escribo esto estoy de casi 15 semanas pero claro, hace tan sólo cinco meses que terminé un triatlón de media distancia con muy buenas marcas.

Mito 2: “No se deben hacer ejercicios de abdomen durante el embarazo”

Realidad: Es un error creer que todos los ejercicios abdominales están prohibidos durante el embarazo.

Es cierto que algunos ejercicios que implican mucha presión abdominal como los crunches o tipo V, deben evitarse después del primer trimestre y más si no se controlan o no se realizan anteriormente.

Pero otros, como los ejercicios de fortalecimiento y tonificación de la musculatura profunda del abdomen, como los que activan el músculo transverso, son seguros y muy recomendables.

Ejercicios abdominales usando cinchas en manos o la respiración costo-diafragmática, entre otros, ayudan a mantener el abdomen tónico y a evitar el debilitamiento excesivo de la musculatura abdominal.

Mito 3: “El ejercicio causa contracciones prematuras”

Realidad: Por favor… El ejercicio adecuado no desencadena contracciones prematuras en embarazos de bajo riesgo.

¡¡Al contrario!!, mantenerse activa durante el embarazo reduce las molestias musculares y el dolor de espalda, y prepara el cuerpo para un parto más sencillo.

Ahora bien, si se experimentan síntomas como dolor, sangrado, o contracciones persistentes durante el ejercicio, es importante que pares y consultes con un profesional de salud.

Recomendaciones para un ejercicio seguro en cada trimestre

Cada etapa del embarazo implica cambios en el cuerpo de la mujer y, en consecuencia, la rutina de ejercicios debe adaptarse para proteger la salud de ambos. A continuación, te recomiendo actividades específicas para cada trimestre:

Primer trimestre (semanas 1-12)

Durante el primer trimestre, los cambios físicos aún son sutiles, y para las mujeres que ya estaban acostumbradas a hacer ejercicio antes del embarazo, es probable que puedan continuar con su rutina regular con algunas modificaciones.

Se recomienda priorizar ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o ejercicios de fuerza, sobre todo si no se realizaba ejercicio anteriormente.

También es un buen momento para comenzar con ejercicios de fortalecimiento y tonificación del suelo pélvico y el abdomen que serán de gran ayuda más adelante.

Segundo trimestre (semanas 13-26)

A medida que el útero crece, el centro de gravedad cambia, lo que afecta el equilibrio y la estabilidad. En este trimestre, se recomienda ajustar la intensidad y evitar ejercicios que exijan estar boca arriba por períodos prolongados, para evitar la compresión de la vena cava, que puede causar mareos. (Es posible que no te pase y toleres tumbarte boca arriba pero tenlo en cuenta)

Los ejercicios de bajo impacto y de equilibrio son ideales, así como los ejercicios de fuerza para los músculos de la espalda y el abdomen, que ayudan a soportar el peso del útero en crecimiento.

Ejemplos recomendados: sentadillas sin peso adicional, estocadas y ejercicios con bandas de resistencia, entre otros muchos, así como seguir con la actividad aeróbica.

Tercer trimestre (semanas 27-40)

En el tercer trimestre, el cuerpo comienza a prepararse para el parto y la movilidad puede estar más limitada debido al tamaño del abdomen.

En esta fase, puedes continuar con lo que hacías bajando el ritmo y escuchando tu cuerpo. Y priorizaremos ejercicios de relajación,movilidad, estiramiento y coordinación.

Ejercicios como de movilidad, posturales, de fuerza y abdominales adaptados a esta fase son altamente recomendables, ya que ayudan a mantener la flexibilidad y a preparar el cuerpo para el parto.

Además, no debemos olvidar la movilidad costal y los ejercicios de respiración profunda  para relajar y preparar la musculatura.

Es importante reducir la intensidad, no subir las pulsaciones y prestar especial atención a las señales del cuerpo; si algo se siente incómodo o doloroso, es preferible detenerse. Recuerda la regla: debes poder hablar durante tu práctica para saber que no te estás pasando.

Para ver vídeos y más detalles sobre los ejercicios anteriores y otros te recomiendo que leas el siguiente artículo:

Ejercicios imprescindibles si estás embarazada

Mantenerse activa durante el embarazo es una de las mejores maneras de cuidar la salud y bienestar tanto de la madre como del bebé. Lejos de ser peligroso, el ejercicio adecuado y bien planificado puede fortalecer el cuerpo, ayudar a reducir molestias y contribuir a un parto más sencillo.

Es importante recordar que cada embarazo es único, y escuchar al cuerpo, así como adaptar la rutina según los cambios de cada trimestre, son claves para disfrutar de los beneficios de una actividad física segura. Consultar siempre con profesionales sanitarios expertos en el tema y escoger ejercicios que brinden comodidad y seguridad garantizará un embarazo más saludable y pleno.

Si quieres que te guíe, incluso que te acompañe en este camino tan bonito y especial que es el embarazo no dudes en escribirme a arantxa@arantxasaldise.com y vemos la mejor forma de trabajar juntas.

Si deseas estar informada, saber qué hacer y qué no, cómo realizar ejercicio adecuadamente, tanto de suelo pélvico, abdomen, como otras muchas herramientas como las mejores posturas para la dilatación, ejercicios de esferodinamia, técnicas de relajación, y un largo etcétera. Te recomiendo le eches un ojo a mi curso Embarazo en Movimiento, ahí tienes la guía paso a paso de lo que yo misma he seguido en mis dos embarazos y haré en este tercero. Recuerda: ¡La información es poder!

>> https://arantxasaldise.com/embarazo-en-movimiento-curso/ <<

ARANTXA SALDISE

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Menopausia y suelo pélvico

Menopausia y suelo pélvico

Este mes vamos a hablar sobre cómo la menopausia afecta al suelo pélvico. A menudo pensamos que, por tener hijos pequeños o seguir activas, esta etapa aún está lejos. Sin embargo, si tienes más de 40 años, es posible que ya empieces a notar algunos síntomas de la perimenopausia. Y cuando llegan, muchas nos sorprendemos y nos preguntamos: «¿Por qué nadie me lo dijo antes?». Por eso, es fundamental que leas este artículo para que el climaterio no te pille desprevenida.

¿Cómo sé que la menopausia ha empezado?

Primero, aclaremos algo importante: la menopausia es solo un día en nuestra vida. Sí, ese día marca que llevamos 12 meses consecutivos sin menstruar. Lo que ocurre antes y después de ese día es lo que se llama climaterio, que incluye la perimenopausia (antes) y la postmenopausia (después).

La perimenopausia suele comenzar alrededor de los 45 años, aunque cada mujer es diferente.

Los síntomas iniciales pueden ser menstruaciones irregulares (más abundantes o más escasas), periodos que faltan por meses y luego vuelven, cambios de humor repentinos, problemas para dormir, ansiedad o cambios en la piel y el cabello.

Estos son los primeros indicios de que tu cuerpo está produciendo menos estrógenos, una hormona clave en nuestra etapa reproductiva, pero que empieza a disminuir cuando nos acercamos a la menopausia.

 ¿Cómo afecta la menopausia al suelo pélvico?

La disminución de estrógenos afecta no solo tu piel y cabello, sino también tu suelo pélvico.

Esta hormona ayuda a mantener los tejidos del suelo pélvico fuertes y elásticos, y cuando empieza a bajar, el tejido se vuelve más fino y frágil. Esto puede llevar a sequedad vaginal, lo que afecta la lubricación, hace que los labios se peguen o incluso que se experimenten molestias al tener relaciones sexuales. La líbido también puede disminuir y podrías notar dolor durante las relaciones.

Además, esos tejidos finos tienen una función importante: sostienen órganos como la vejiga. Al perder grosor y elasticidad, podrías empezar a sentir una mayor urgencia para orinar o experimentar incontinencia por esfuerzo o prolapsos.

¿Qué podemos hacer para prepararnos para la menopausia?

 Prepararse para la menopausia no tiene por qué ser complicado, pero sí es importante saber qué esperar y cómo cuidar nuestro cuerpo durante esta etapa. Los cambios hormonales, como la disminución de estrógenos, pueden afectar el suelo pélvico, la función sexual y el control urinario, pero hay mucho que podemos hacer para mantenernos bien.

 Uno de los primeros cambios que notarás es la sequedad vaginal, lo que puede hacer que el sexo sea incómodo o incluso doloroso. Puedes leer más sobre el dolor en las relaciones en este otro artículo.No te preocupes, es algo muy común. Te recomiendo usar hidratantes naturales como el aceite de coco o vitamina E para mantener hidratada esa zona, y siempre usa un lubricante de base acuosa durante las relaciones sexuales. Además, puedes hablar con tu médico sobre la opción de usar una crema hormonal tópica para ayudar a que los tejidos vaginales se mantengan saludables si fuese necesario.

 Otro tema importante es el suelo pélvico, que se debilita con la menopausia y puede provocar problemas como la incontinencia urinaria.Pero no es el fin del mundo, ¡se puede mejorar! Los ejercicios de Kegels son una manera de mantener el suelo pélvico fuerte, aunque ya sabes que no es lo único y que a veces necesitamos otros tratamientos.. Además, intenta no consumir mucho café o alcohol por la noche, ya que pueden irritar la vejiga.

 En cuanto a la vida sexual, es normal que los niveles más bajos de estrógenos y testosterona afecten tu deseo. Lo bueno es que hay maneras de mejorar esto: planificar momentos íntimos, probar cosas nuevas en la cama o simplemente usar un buen lubricante puede hacer una gran diferencia. Si crees que tus niveles hormonales están bajando demasiado, puedes hablar con tu médico sobre la opción de una terapia hormonal sistémica, que puede ayudarte a sentirte más cómoda.

 No olvides mantener una rutina de ejercicio. Un poco de fuerza, caminar o yoga no solo mejorarán tu bienestar general, sino también la salud de tu suelo pélvico. ¡El movimiento es clave!

 Y si sientes que necesitas una ayuda extra, trabajar con una fisioterapeuta experta en suelo pélvico como yo puede marcar una gran diferencia. Podemos ayudarte a fortalecer y tonificar esos músculos, evitar problemas de incontinencia y mejorar tu calidad de vida en esta nueva etapa.

 Si te interesa conocer el estado de tu suelo pélvico y quieres conocer el paso a paso para poder autoexplorarte en casa y además tener mi feedback personalizado con esos datos que obtengas junto con tu historia clínica para que te indique por dónde empezar y en qué centrar tu foco te interesa este pack que he preparado para ti. Echa un ojo aquí.

ARANTXA SALDISE

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Suelo pélvico y estrés

Suelo pélvico y estrés

El estrés se ha convertido en una parte inevitable de la vida moderna, afectando a millones de personas en todo el mundo.

En España, el 42% de la población afirma sentirse estresada, con un 24% experimentando niveles de estrés altos o muy altos. Y somos las mujeres las mayores afectadas: según un estudio de CinfaSalud, el 47% de las mujeres reportan sentirse estresadas frente al 37% de los hombres.

Las tres principales causas del estrés son el trabajo, las preocupaciones económicas y las responsabilidades familiares.

Esta carga emocional y mental no solo influye en nuestro bienestar psicológico, sino que también tiene repercusiones significativas en nuestra salud física (enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, problemas digestivos y afecciones de salud mental como la ansiedad y la depresión).

Como no, el estrés también afecta a tu suelo pélvico y de eso vamos a hablar en este artículo:

  • qué emociones afectan a tu suelo pélvico,
  • cuáles son los síntomas de un suelo pélvico estresado y
  • cómo podemos solucionarlo

y no, es este caso, ni me hables de los kegels. 

Emociones y suelo pélvico

El estrés y las emociones negativas que lo acompañan pueden tener un impacto profundo en la salud de tu suelo pélvico.

Algunas de las emociones que puedes sentir son la ansiedad, la frustración, la tristeza o  el miedo. Cada una de estas emociones puede afectar al funcionamiento de tu cuerpo y, en concreto, a tu suelo pélvico.

Vamos a ver cómo cada una de ellas actúa:

Ansiedad:

La ansiedad provoca tensión muscular generalizada, incluyendo los músculos del suelo pélvico, lo que puede resultar en dolor y disfunción.

¿Sientes dolor pélvico o en las relaciones sexuales?

Pues puede que el estrés tenga relación con esto.

Recuerda:

el sexo NUNCA tiene que doler y si lo hace te está avisando de algo, así que no ignores las señales. Puedes leer más al respecto en este artículo.

 Irritabilidad y frustración:

Estas emociones pueden llevar a malos hábitos como adoptar malas posturas.

Y ya sabes cómo la postura es la clave número 1 para tener un suelo pélvico sano.

Así como a tensarse, cerrarte y contraerte.

 Tristeza y depresión:

La falta de actividad física y un estilo de vida sedentario asociados con la depresión pueden causar debilidad muscular en el suelo pélvico.

Necesitas hacer ejercicio específico para el suelo pélvico para mantenerlo tonificado. Descubre aquí mi curso Tu Gym pélvico .

 Inseguridad y Apatía:

Estos sentimientos pueden reducir la motivación para participar en prácticas de autocuidado y ejercicios específicos para el suelo pélvico, contribuyendo a una disminución en la fuerza y el tono muscular.

 Miedo:

El miedo puede causar hipertonía pélvica, donde los músculos del suelo pélvico están constantemente contraídos (hipertónicos), provocando dolor y disfunción. Puedes leer más sobre el dolor en las relaciones en mi artículo aquí.

Además, puede afectar el control de la vejiga, llevando a problemas como la retención urinaria o la incontinencia.

Lee sobre qué es o no normal a la hora de hacer pis aquí.

 Como ves la gestión de estas emociones también es importante para nuestro suelo pélvico.

Pero te lo voy a decir más claro todavía. Vamos a ver qué síntomas están asociados con el estrés y son los avisos que tu cuerpo te está mandando de un suelo pélvico hipertónico y estresado.

 Síntomas de un suelo pélvico hipertónico y “estresado”

¿Cómo puedes tú saber si tienes un suelo hipértonico?

Para empezar el suelo pélvico hipertónico es aquel que sufre una tensión muscular excesiva y constante. Esto genera varios síntomas de los que te voy a hablar a continuación.

Uno de los principales síntomas es el dolor pélvico crónico, que puede manifestarse en el bajo vientre, la zona lumbar o durante las relaciones sexuales (dispareunia).

Además, los problemas urinarios son comunes, incluyendo:

  • dificultad para iniciar la micción,
  • flujo de orina débil,
  • sensación de vaciado incompleto de la vejiga y/o
  • urgencia urinaria frecuente.

En el ámbito intestinal, el estreñimiento crónico, el dolor durante la defecación y la sensación de evacuación incompleta son indicativos de un suelo pélvico estresado.

También son frecuentes las disfunciones sexuales, con dolor durante las relaciones sexuales y una disminución del deseo sexual debido al malestar persistente.

Y seguimos con más síntomas:

  • tensión y espasmos musculares,
  • sensación de pesadez o presión en el área pélvica, y
  • sensaciones anómalas como ardor, escozor, hormigueo o entumecimiento en la región pélvica o genital.

Y aunque cueste creerlo estos síntomas pueden ser debidos al estrés emocional y psicológico. El estrés puede desajustar todo nuestro cuerpo y directamente puede causar malas posturas y hábitos físicos que agravan la situación.

 

Cómo liberar la tensión de un suelo pélvico “estresado”

 Vamos a ver algunas estrategias para relajar el cuerpo y, por supuesto, el suelo pélvico.

1. Masaje perineal: Este masaje puede ser realizado por ti misma si te enseña una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. Una profesional podrá detectar rápidamente las zonas de tensión y aplicar técnicas específicas para aliviarlas. Si decides realizar el masaje por tu cuenta, existen dispositivos diseñados para ayudarte a hacerlo de manera efectiva y segura, usando la vibración como terapia.

Te cuento todo sobre ello en este otro artículo de mi blog.

2. Respiración: La respiración profunda es una técnica maravillosa para la relajación, pero es importante practicarla correctamente. Te recomiendo aprender a realizar la respiración costo-diafragmática, especialmente útil para las embarazadas.

Esta técnica no solo ayuda a relajar los músculos del suelo pélvico, sino que también mejora la oxigenación y reduce el estrés general. En este video, te explico detalladamente cómo practicar la respiración costal.

3. Ir al baño bien: ¿Sabías que hay una manera incorrecta de ir al baño? Adoptar una postura adecuada y evitar esfuerzos innecesarios es súper importante para mantener el suelo pélvico relajado y saludable. Este tema es tan importante que le he dedicado un artículo completo. No te lo pierdas, es fundamental para tu bienestar diario.

4. No hacer kegels: Con suelo hipertónico lo más probable es que estos ejercicios empeoren la situación. El objetivo en este momento es relajar el suelo pélvico y no aumentar la tensión. Siempre puedes hacerlos como parte de tu autoconocimiento y centrándote en la relajación del suelo pélvico y no en la contracción.

Espero que este artículo te invite a reflexionar sobre cómo el suelo pélvico es una parte más de tu cuerpo y por tanto se ve afectada por tus emociones, lo que comes, el ejercicio que realizas y el que no realizas y el descanso que le proporcionas.

Si te interesa conocer el estado de tu suelo pélvico y quieres conocer el paso a paso para poder autoexplorarte y además tener mi feedback personalizado con esos datos que obtengas junto con tu historia clínica para que te indique por dónde empezar y en qué centrar tu foco te interesa este pack que he preparado para ti. Echa un ojo aquí.

ARANTXA SALDISE

ARANTXA SALDISE

Mujer, madre, emprendedora, fisioterapeuta, conferenciante, formadora, apasionada del deporte y de disfrutar la vida. Me encanta poder ayudar a otras mujeres a reencontrarse con su cuerpo en cualquier etapa de su vida ¿Te gustaría recuperar tu cuerpo y volver a ser tu misma? Escríbeme, yo te ayudo.

Hablemos de suelo pélvico: Qué tienen en común una mujer en el postparto y una mujer en la menopausia

Hablemos de suelo pélvico: Qué tienen en común una mujer en el postparto y una mujer en la menopausia

Pues aunque no te lo creas las similitudes son muchas y es que los síntomas no difieren tanto de una mujer a otra independientemente de la etapa en la que se encuentren.

 Desde luego hay etapas desencadenantes dónde por fuerzas internas (como el peso de un bebé o los pujos del parto) nuestras fibras y el sostén que forma el suelo pélvico se puede ver afectado o los cambios hormonales que también hace que todo el conjunto pélvico se debilite.

 Pero una persona que no se cuida va a acabar notando cierta sintomatología en algún momento de su vida a no ser que tenga una genética única que le proteja de todo mal. 

Cuándo empiezan las pérdidas de orina.

 Si piensas que las pérdidas de orina no existen hasta mínimo los 40 equivocada.

 Hay mujeres que tienen los primeros síntomas ya en la infancia y sus primeras pérdidas en la adolescencia.

 Como lo oyes.

 Un día se van a un concierto de Karol G. Pegan unos saltos y ahí llega la primera pérdida.

 Si esa chica no hace nada en 10 años cada vez que haga algo de esfuerzo (ejercicios, tos o incluso, correr) se va a hacer pis encima.

 Ya no te digo nada si esa mujer queda embarazada. El problema no hará más que empeorar.

 Por lo que, si tus pérdidas de orina empezaron tras el primer embarazo es muy posible que ya tuvieras una sintomatología que no supiste detectar o que no te enseñaron a explorarte.

 Y este es el quid para poder solucionarlo.

 Porque cuanto antes empecemos a ponerle remedio más fácil y efectivo será ese tratamiento.

 Lo primero que tienes que hacer es conocer tu situación y no hay otra.

Piensa en esto: cuando te sientes cansada y sin fuerzas, lo primero que haces son unos análisis para encontrar la deficiencia y no tomar suplementos de todo sin ton ni son.

Con el suelo pélvico es igual. De nada te sirve hacer ejercicios de Kegel si no conoces el estado de tu suelo pélvico. De hecho, según tu estado o cómo los realices, estos ejercicios pueden ser hasta contraproducentes.

Para conocer tu estado actual, lo primero que tienes que hacer es una autoexploración.  Ya sé que no eres una profesional, pero yo te ayudo a entender qué tienes que mirar, cómo es el proceso y sacar tus propias conclusiones con mi pack de autoexploración.

No tenemos pérdidas de inmediato porque el cuerpo empieza a dar señales mucho antes, a las que no hacemos caso o no sabemos que son señales. 

Antes y después de las etapas más conflictivas

Hay etapas o momentos de la vida en los que el cuerpo tiene más riesgo de sufrir desgaste en la zona que a nosotras nos incumbe que es el suelo pélvico.

Y esas etapas son el embarazo/parto y la menopausia.

Pues lo más fácil que podemos hacer si estamos planeando un embarazo o ya hemos pasado los 40 y estamos en la perimenopausia es ponernos a trabajar esa zona aunque creamos que estamos bien.

Hay varias cosas que podemos ir haciendo y aquí te dejo un listado con enlaces gratuitos para que vayas preparándote, fortaleciendo tu suelo y previniendo posibles desajustes.

1.- Postura e higiene postural: Evita encorvarte y practica mantener la columna vertebral alineada, tanto al sentarte como al estar de pie. Echa un ojo a estos artículos:

La postura: cómo afecta tu suelo pélvico

 Cómo ir al baño y no dañar tu suelo pélvico 

 2.- Visitar al fisio: Consultar con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico puede ser muy beneficioso. Te ofrecemos una evaluación personalizada y diseñamos un plan de ejercicios específico para tus necesidades individuales. Además, si tu excusa es que no tenías tiempo para consultas presenciales te tengo una gran noticia.

En un estudio realizado en Australia se demostró que la fisioterapia a distancia es tan buena como la presencial. Así es y si no te lo crees aquí te dejo el enlace para que lo puedas ver y leer con tus propios ojos y medios.

 Otro artículo que puede servirte: ¿Cuándo tengo que buscar una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico?

  3.- Ejercicios: ejercicios personalizados, ejercicios especializados en fortalecer el suelo pélvico. No te quedes solo en los kegels. Te dejo alguno de los muchos ejemplos que trabajo a diario con mis pacientes online y presenciales:

 Cómo utilizar el aro de pilates para tonificar los músculos abdominales

 Trabajo de glúteo para mejorar tu suelo pélvico (y de paso mejorar la celulitis)

 Los 3 ejercicios básicos para tu suelo pélvico que puedes hacer en casa

 El tronco de propiocepción o método 5p 

Qué hacer si tienes pérdidas de orina

 Si ya tienes pérdidas de orina, aunque sean unas gotitas, no esperes más.

 No importa si tienes 30, 40, 50 o 60 años.

 Si el tipo de incontinencia es de esfuerzo o urgencia.

 Si tienes pérdidas una vez al día, varias veces, a la semana o al mes. 

Tienes que hacer algo para cambiarlo porque una cosa es cierta, casi el 100% de los casos tiene remedio o al menos se puede lograr una mejora considerable.

 La primera opción es consultar con una fisioterapeuta cuanto antes. Si quieres agendar conmigo puedes escribirme y dejarme tus datos por whatsapp aquí para que en cuanto pueda agendemos una cita online o presencial.

 La segunda es comprar mi curso de Tu Gym Pélvico dónde te comparto una serie de ejercicios específicos que te irán de perlas para volver a reír, toser y saltar sin tener que preocuparte por las pérdidas.

 Y la tercera es trabajar mano a mano conmigo en mi programa  Mujeres AS. Aquí vas a hacer tests y  auto exploraciones que yo misma  evaluaré y podré  mandarte series de ejercicios y hábitos personalizados para ti. Es un programa que abro pocas veces al año con mucho contenido y gran acompañamiento por mi parte. Si estás interesada contáctame en arantxa@arantxasaldise.com.

  Y ahora dime, ¿cuál de las 3 opciones vas a elegir tú?

 Porque eso sí, pasar de todo no es una opción. Al menos… no para la salud de tu suelo pélvico. ¡Tú puedes!

ARANTXA SALDISE

ARANTXA SALDISE

Mujer, madre, emprendedora, fisioterapeuta, conferenciante, formadora, apasionada del deporte y de disfrutar la vida. Me encanta poder ayudar a otras mujeres a reencontrarse con su cuerpo en cualquier etapa de su vida ¿Te gustaría recuperar tu cuerpo y volver a ser tu misma? Escríbeme, yo te ayudo.

Arantxa Saldise
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