La diástasis abdominal es una alteración común en el embarazo y postparto, pero aún está rodeada de muchas dudas, mitos y falta de información precisa. En consulta veo a diario mujeres frustradas porque sienten que su abdomen no responde, que han perdido fuerza o que no logran recuperar su tono, aunque hayan pasado meses (o años) desde el parto.
Este artículo nace de la necesidad de visibilizar este tema y ofrecerte herramientas prácticas, reales y seguras para trabajar tu diástasis desde una perspectiva funcional y respetuosa con tu cuerpo. Porque recuperar tu abdomen no va solo de estética: va de salud, de fuerza y de calidad de vida.
¿Qué es exactamente la diástasis abdominal?
Durante el embarazo, los rectos del abdomen (los famosos “six pack”) se separan para dar espacio al crecimiento del útero. Esta separación ocurre a lo largo de la línea alba, el tejido conectivo que une ambos lados del abdomen.
Esta separación es completamente normal en el embarazo, es fisiológica. El problema surge cuando, pasado un tiempo razonable tras el parto, esta separación no se reduce o lo hace sin recuperar la función y tensión del tejido conjuntivo.
Esto puede provocar una alteración en el funcionamiento del CALP (complejo abdómino-lumbo-pélvico), afectando a la postura, la respiración, el equilibrio y al propio suelo pélvico.
¿Qué NO es solo la diástasis?
No es solo una “raya” o un hueco entre los rectos abdominales. Hay que valorar:
- La distancia entre los músculos (ancho y profundidad).
- La calidad del tejido de la línea alba.
- La funcionalidad del abdomen.
- La relación con el suelo pélvico, la respiración y el patrón de movimiento.
¿Cómo saber si tienes diástasis abdominal?
Hay formas caseras de explorarte (que te enseño en mis formaciones y en este vídeo de mi canal de youtube), pero lo ideal es hacer una valoración específica con una fisioterapeuta especializada.
Estas son algunas señales de alarma:
- Abdomen abultado o flácido que no mejora con el tiempo.
- Sensación de debilidad en el centro del cuerpo.
- Dificultad para levantar peso o realizar esfuerzo abdominal.
- Dolor lumbar o sensación de “desconexión” con el abdomen.
- Abultamiento en forma de “cresta” cuando haces fuerza (al sentarte, toser, coger al bebé, incorporarse del suelo…).
- Problemas de suelo pélvico (incontinencia, presión vaginal, prolapsos).
Spoiler: muchas veces, cuando hay diástasis también hay disfunciones del suelo pélvico, aunque no sean evidentes o no pensemos que están relacionadas.
Diástasis y suelo pélvico: una relación inseparable
Tanto el transverso del abdomen como el diafragma, los multífidos y el suelo pélvico forman el CALP, el core profundo. Este sistema debe trabajar en sincronía para que puedas moverte, respirar, estabilizarte y proteger tu columna y tus órganos.
👉 Cuando hay diástasis, se rompe esa sinergia. El abdomen no puede generar presión de forma adecuada, y el suelo pélvico recibe más carga de la que puede soportar, lo que aumenta el riesgo de disfunciones.
Por eso, abordar la diástasis sin tener en cuenta el suelo pélvico es un error frecuente… y peligroso.
Cómo trabajar la diástasis de forma efectiva (y segura)
No existe una fórmula mágica, pero sí hay pautas claras y efectivas que funcionan cuando se aplican con constancia y buen criterio.
Lo que debes hacer:
- Conectar con la respiración: aprender a activar tu abdomen profundo y tu suelo pélvico desde la base, utilizando la respiración como motor. (Si me lees o sigues desde hace tiempo, sabrás que soy muy pesada con esto en mi IG sobretodo)
- Activación del transverso abdominal: sin presión ni rigidez, sino con control y conciencia corporal.
- Ejercicios hipopresivos (cuando estén indicados, hay que realizarlos correctamente y chequear qué ocurre en el abdomen y suelo pélvico al hacerlos).
- Trabajo de movilidad y fuerza funcional: adaptado a tu nivel, sin impacto.
- Entrenamiento progresivo: cada fase tiene sus objetivos.
Lo que debes evitar:
- Abdominales clásicos: crunch, sit-up, elevación de piernas, al inicio y según la gravedad de tu diástasis, aunque como habrá que irlos introduciendo progresivamente según vayas avanzando.
- Planchas en fases iniciales.
- Saltos, impactos o ejercicios con sobrepresión abdominal sin control.
- Posturas o movimientos que generan abultamientos (desa “cresta” o “alien” que soléis referir)) en el abdomen.
- Usar fajas o “milagros exprés” sin hacer trabajo de base. Sin trabajo tuyo en casa, diariamente, no funcionan (incluso si tu caso es de cirugía tendrás que recuperar tu abdomen todo lo que puedas antes y después de la operación).
¿Cuándo empezar a trabajarla?
Desde el postparto inmediato se puede empezar a recuperar tu abdomen, con ejercicios respiratorios, posturales y de activación suave. Incluso en el embarazo o antes de quedarte embarazada puedes trabajar tu abdomen para que todo vaya mejor en el postparto.
A partir de la cuarentena, si estás bien valorada, puedes comenzar un trabajo más específico, siempre con acompañamiento y guía profesional.
Y si ha pasado tiempo desde tu parto, ¡también estás a tiempo! La diástasis se puede mejorar incluso años después, si se entrena de forma funcional y constante.
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- Mejorar tu postura, respiración y control corporal.
- Recuperar fuerza y funcionalidad en tu día a día.
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Recuerda: la diástasis abdominal no es algo con lo que debas convivir resignada. Es una señal de tu cuerpo que necesita atención y cuidados específicos. Si trabajas desde el conocimiento, el respeto y la constancia, la recuperación es posible.
Y yo estoy aquí para ayudarte en ese camino.

ARANTXA SALDISE
Mujer, madre, emprendedora, fisioterapeuta, conferenciante, formadora, apasionada del deporte y de disfrutar la vida. Me encanta poder ayudar a otras mujeres a reencontrarse con su cuerpo en cualquier etapa de su vida ¿Te gustaría recuperar tu cuerpo y volver a ser tu misma? Escríbeme, yo te ayudo.